La caída del hombre


Adan y Eva echados del huerto.El hombre fue puesto en un huerto precioso que Dios mismo había plantado. No crecía ningún espino ni cardo en todo el huerto, y lo que es más importante es que allí no existía el pecado. Veremos ahora cómo todo esto fue cambiado y aprenderemos la causa del gran cambio. Usted querrá leer Génesis 2 a partir del versículo 8 y también el capítulo 3.

Pudo decirse de todo lo que Dios creó que era bueno. ¡Cuán precioso era el huerto del Edén donde había toda clase de árboles deliciosos a la vista y buenos para comer! De él corría un río cuyas aguas proveían la humedad necesaria para la vegetación, y dentro de sus recintos podía hallar habitación todo animal del campo y toda ave del aire. Seguramente ningún lugar más hermoso se encontraba sobre la faz de la tierra. También Dios dio a Adán una compañera idónea, porque dijo el Creador, "No es bueno que el hombre esté solo." Allí en aquel paraíso moraban en inocencia.

No sabemos cuánto tiempo vivieron Adán y Eva en el huerto del Edén, regocijándose de todas las bendiciones de Dios, antes que su tranquilidad fuera arruinada por la entrada de Satanás. No debemos imaginar que la serpiente que él utilizó fuera como la serpiente asquerosa que hoy conocemos, ya que su actual condición es el resultado de la maldición de Dios, 3.14. Se describe como "más astuto que todos los animales del campo."

La serpiente comienza por preguntar a la mujer acerca de lo que Dios ha dicho. Una vez captado el oído de ella, la serpiente trata de controlar el ojo. Leemos que cuando ella contempló el fruto, "era agradable a los ojos." El último paso en la caída fue cuando Satanás pudo tomar posesión de la mano. A lo largo de los siglos, este ha sido el método que Satanás ha ocupado, pues introduce dudas acerca de Dios, hace parecer el pecado como cosa deseable, logrando de este modo hacer pecar al hombre.

Cuando Eva hubo participado del fruto prohibido, persuadió a Adán hacerlo. Dándose cuenta de inmediato de su desnudez y aprovechando las hojas de una higuera, se hicieron delantales a fin de vestirse. Asustados al sentir que Dios venía entrando en el huerto, huyeron a esconderse entre los árboles, pero Dios llamó, "¿Dónde estás tú?" El pobre hombre y su mujer salen de su refugio, confiesan su pecado, y después escuchar la sentencia de su Creador, son vestidos por Él y expulsados de su hogar.

Por un solo acto de desobediencia de parte del primer hombre, el pecado entró en el mundo y los resultados han sido muy graves. Nuestra lectura en Génesis 3 ha hablado de temor, dolores, maldición, etc. Así cómo fracasaron los esfuerzos de la primera pareja para vestirse, de la misma manera las obras del pecador no le hacen apto para la presencia de Dios, quien exige una franca confesión de pecado. Al igual Dios proveyó las túnicas de pieles para Adán y Eva, ha provisto salvación para el pecador por medio del sacrificio de su Hijo.


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