El diluvio


Noé construye el arca. Cuando Dios acabó de crear los cielos, la tierra y todas las cosas que en ellos hay, dijo que todo era bueno. Ya hemos visto que por su desobediencia Adán y Eva introdujeron el pecado en el mundo. Este siguió desarrollándose hasta que Dios dijo que "Todo designio de los pensamientos del corazón de los hombres era de continuo solamente el mal." ¡Qué contraste es esto con la condición primitiva de la primera pareja!

Hablemos entonces de Génesis capítulos 6 al 8.

Cuando Dios decidió traer un diluvio de aguas sobre la tierra a fin de castigar a los seres humanos por su maldad, Él se acordó de un hombre que andaba en obediencia. A éste, Noé, dijo, "Hazte un arca de madera de Gofer ... y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en que haya espíritu de vida ... y todo lo que hay en la tierra morirá."

¿Qué cosa será esta arca de madera de gofer? Es un lugar de refugio, divinamente ideado, para Noé, su familia y animales de todas clases. Dios indica las dimensiones y los materiales que han de emplearse, pero ¿acaso Noé llevará a efecto todo esto? Se necesitará mucha fe para principiar este trabajo, pues el barco será grande. Habla con su mujer, le cuenta del juicio venidero y de la salvación que ellos pueden conseguir.

Estando ambos determinados a obedecer a Dios, Noé sale al bosque con su hacha, y el estruendo del primer árbol que cae es como una voz que anuncia el juicio. "¿Qué está haciendo, Noé?" pregunta un vecino. "Voy a preparar un refugio en vista del diluvio que ha de venir," contesta Noé. Los vecinos empiezan a burlarse, y aun de lejos vendrán muchos a ver el arca que este loco (según ellos) está construyendo.

En su larga paciencia, Dios ha esperado mucho, pero estando por fin el arca ya lista, entra Noé con su familia, seguidos por los animales y las aves, y Dios cierra la puerta. Pasa un día sin que acontezca cosa alguna, y la gente congregada afuera se entretiene gritando sus burlas a los de adentro. Continúan así hasta el séptimo día cuando de repente se oscurecen los cielos con espesas nubes y cae la lluvia torrencialmente.

Crecen los ríos y lagos, pero aún no cesan las lluvias sino que continúan día tras día hasta que todos los cerros y las montañas están tapados por las aguas. En la oscuridad y tempestad muere todo ser fuera del arca pero los de adentro están sanos y salvos, pues ni una gota de agua ha entrado en el arca. Después de cuarenta días, las lluvias cesan pero un año entero antes que la tierra esté seca, purificada del pecado y la inmundicia. ¡Cuán contentos están Noé y los suyos cuando al ver el arco iris pueden salir y andar nuevamente en la tierra, y aun más contentos al ver el arco iris que era la promesa de que Dios jamás volvería a castigar hombre con un diluvio!

Dios nunca permite que su juicio caiga sobre un pecador sin primero dar un medio de salvación. Todos los días Noé advertía a los hombres del juicio inminente, pero ellos siguieron en su indiferencia. Tal vez el lector también haya oído muchas advertencias acerca de la muerte y el día del juicio. Aproveche ahora la misericordia de Dios, en el arca que es Jesús, y será salvo, protegido del juicio por venir.


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