Bien hombrecito

1043.jpgSentados en semicírculo en el patio principal de la escuela, varios alumnos de diez a doce años conversaban animadamente, descansando en diez minutos de recreo que tenían entre dos horas de clases.

Mientras conversaban, el profesor jefe se acercó al grupo y, dirigiéndose a todos, les dijo: "Quiero hacerles una pregunta."

"Con mucho gusto, señor," contestaron los muchachos. "Diga no más."

"Quiero que ustedes me digan en sus propias palabras, ¿en qué consiste ser hombre?"

Como algunos no entendieron su pregunta, el profesor volvió a explicarles lo mismo en otras palabras, diciendo: "¿Qué debe tener o hacer un a persona para ser realmente bien hombre?"

Como siempre, el que contestó primero fue Juan, el más alto e impulsivo del grupo. "Para ser hombre," dijo, "hay que usar pantalones largos y llevarlos bien sujetos para que le tomen en cuenta."

"Yo creo," dijo Carlos y mirando a Juan, "que para ser hombre no hay que ser acusete [soplón]. Si un niño usa los pantalones largos, eso no importa."

"Y yo opino," contestó Roberto, "que es señal de hombre no dejarse atropellar por nadie, y arreglar sus cuentas a manito limpia."

"A mí los amigos en el barrio donde vivo me dijeron el otro día que yo era poco hombre porque no quise fumar," intervino Guillermo. "Porque allá dicen que para ser hombre hay que fumar."

"Yo creo que cada uno ha dado una respuesta parcial solamente," dijo el profesor, y luego se dirigió a Manuel, el pelirrojo más chico del grupo, quien hasta ahora había guardado silencio.

"Y tú, Manuelito, ¿qué opinión tienes al respecto?"

"Yo no sé realmente en qué consiste ser hombre," dijo, "pero puedo decir lo que me ha dicho mi papá. El dice que para ser bien hombre lo más importante es ser responsable desde chico, que el fumar o el tomar no hace hombre a nadie. El dice también que forman parte de la hombría el ser servicial y respetuoso con todos, y varias veces me ha dicho que yo seré bien hombrecito cuando no me deje arrastrar por lo que hagan o digan los demás."

Tanto el profesor como los alumnos conocían que el padre de Manuelito era albañil, y por lo consiguiente un hombre de poca preparación. Sin embargo, cuando Manuel terminó de hablar, el profesor, aparentemente un poco intrigado, le preguntó: "¿Tu papá es profesor, o tiene algo de sociólogo, que piensa en esa forma?"

"No," contestó el jovencito con toda sencillez y naturalidad, "mi padre piensa así porque él lee la Biblia."

Cuánta razón tenía el papá de Manuelito al decir estas palabras, porque esta forma de pensar no era suya sino de la Biblia. Ella dice: "Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas ... no andes en camino de ellos. Aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal," Proverbios 1.10,15,16.

El cristiano teme a Dios y piensa en forma recta porque lee, oye y cree lo que Dios ha dicho en su palabra. No se guía según las opiniones de los hombres.

¿Eres tú bien hombrecito? Es realmente hombre el que se humilla delante de Dios y obedece a su palabra, porque la voluntad de Señor para los suyos es: "Portaos varonilmente, y esforzaos," 1 Corintios 16.13.


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Creado el 16/04/03

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