La desobediencia de Oscar

1070.jpgOscar era un niño de 12 años que pertenecía a una familia muy pobre. Al llegar la época de vacaciones sus padres no tenían dinero para llevarlo a veranear, por lo que aceptaron de muy buena gana la invitación hecha por los tíos de Oscar el invierno pasado, a pasar con ellos unos días al campo. Así fue como su mamá le preparó una maleta con sus ropas, para viajar al otro día al campo.

¡Qué contento estaba Oscar! Sus padres lo despertaron bien temprano y después de tomar el desayuno, juntos lo fueron a despedir a la estación ferroviaria. Mientras se despedían arriba del carro, su mamá le hacía algunas recomendaciones:

"Oscar, tienes que ser muy obediente a tus tíos, y no debes darles problemas ¿no?" dijo ella.

"Bueno mamá," contestó el niño.

"Otra cosa," dijo su madre, "no debes bajarte del tren por ningún motivo, hasta que llegues al pueblo donde viven tus tíos ¿entendido?"

"Bueno mamá," contestó Oscar.

Fueron interrumpidos por el pito del tren que anunciaba la partida. Los padres abrazaron a su hijo y después de besarlo, bajaron del carro quedándose frente a la ventanilla, mientras el tren comenzaba a avanzar lentamente. El muchacho agitaba su mano despidiéndose de sus padres, quienes también lo hacían aunque algo triste, pues era su único hijo.

Oscar se acomodó bien en tanto que el tren tomaba velocidad. Después de pasar varias estaciones Oscar se paró para estirar un poco las piernas y recorrió el carro observándolo todo con mucho interés. De pronto el tren se detuvo y todos empezaron a preguntarse el motivo de la detención. Algunos se bajaron para mirar. Estaban en medio del campo, muy lejos del pueblo. Luego se supo que eran algunos animales que estaban en la vía, y que la los correrían.

Cuando lo supo Oscar le entró curiosidad por ver como corrían a los animales, pero se acordó de las palabras de su mamá: "no debes bajarte del tren por ningún motivo, hasta que llegues al pueblo donde viven tus tíos." Pero como el tren se demoraba tanto en partir, en Oscar creció el deseo de ir a ver qué pasaba. Caminó hasta la pisadera [andén] y sacó la cabeza lo más que pudo, pero veía muy poco. Como además se habían bajado varias personas y algunos niños también, Oscar puso un pie en el suelo ... y luego el otro. Ya estaba abajo. Pensó: "pero que tiene de malo, va tanta gente ..." Sin embargo la orden de su madre le seguía a cada paso.

Pasó el tiempo y Oscar estaba tan preocupado mirando, que no se dio cuenta cuando la gente comenzó a subir al tren. Oscar siguió mirando hasta el fin. Cuando regresaba, se fijó que el convoy comenzaba a moverse nuevamente y no ocurriéndosele subirse a cualquier carro echó a correr hacia el suyo muy asustado y nervioso. Pero el tren cada vez tomaba mas velocidad y ya era muy peligroso subirse.

En ese instante vio en la puerta del último carro la figura del inspector que le estiraba su brazo indicándole que se tomara de él. Todo sucedió en segundos. Oscar dio un salto y se aferró con todas sus fuerzas del brazo del inspector, mientras éste lo subía. Ya se habrán dado cuenta ustedes del susto que pasó y del peligro que fue librado. Ya arriba se calmó un poco y fue llevado hasta su asiento donde fue reprendido por su imprudencia.

Así como Oscar hay muchos niños y jóvenes que han empezado sus vidas desobedeciendo a sus padres y se han visto envueltos en pecados y en muchos problemas derivados de éste. Han empezado poniendo "un pie" en el mundo y han terminado poniendo los dos pies en él. Satanás se preocupa de hacerlos olvidar el peligro en que están. Pero hay un Brazo que está listo para salvarlos y subirlos al "tren en que van los hijos de Dios," ese brazo es el de Jesús, quien no solo arriesgó su vida, sino "se dio a si mismo en rescate por todos," 2 Timoteo. 2:5, en la cruz del Calvario. ¿Dejarás que El te salve con su fuerte brazo?


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