¿Por qué soy así?

¿Por qué soy así?Muchos niños son preguntones. Desean saber el por qué de esto o del otro. Este afán por saber no es malo, pues el espíritu investigador ha sido la llave que ha abierto la puerta de la invención y la fabricación de muchas cosas en el mundo.

Aunque muchas preguntas reciben una contestación, hay otras para las cuales no hay explicación. Si se pregunta por qué nace alguien ciego o cojo, o sufre una enfermedad que le deja inválido, no es fácil encontrar una contestación satisfactoria.

En el Evangelio de Juan, capítulo 9, tenemos un relato de un ciego que nació así. Preguntaron al Señor Jesús por qué, pues pensaban que posiblemente algún pecado fuera la causa. Jesús respondió que nadie tuvo la culpa, sino que Dios así lo permitió para que su poder maravilloso se viera en el ciego.

Lejos en el Japón, vive una muchacha de 12 años llamada Morita San. "¿Por qué soy así?" se preguntaba día tras día. "Si yo tuviera una brocha gorda, pintaría esta pregunta en el cielo con caracteres grandes. Oh, ¿por qué soy así?"

El cuerpecito de Morita San sufre los efectos de la poliomielitis, enfermedad que le atacó cuando tenía apenas dos años. Ahora está permanentemente inválida.

Aunque su cuerpo ha sido restringido para las actividades, no así su mente que desde temprana edad viene alimentando con lecturas en la filosofía y la religión. Pero éstas no le descubrían el secreto por qué era así. Su búsqueda resultó infructuosa.

La familia de Morita San era budista y creía que ella representaba un castigo por el pecado de un antepasado. Así que, cuando había visitas, le corrían a una pieza atrás para que nadie le viera.

Morita San sufría angustia, depresión y muchas noches se quedaba dormida, llorando. Más de una vez, miró los productos químicos que su papá usaba para fertilizar las plantas de arroz y consideró la posibilidad de acabar todo con un solo sorbo. Si solo supiera por qué estaba en esas condiciones tan trágicas, se podría aliviar su existencia.

Estaba en la galería de su casa un día cuando llegó inesperadamente un misionero. No alcanzaron a echar a Morita San a la pieza atrás como siempre. El desconocido conversó amablemente con ella y le dejó un Nuevo Testamento.

Morita San pensó que quizás este libro de los cristianos tendría la contestación a su pregunta. Leyó con interés Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Todos, interesantes, y Los Hechos también, pero todavía no halló lo que buscaba. Continuó leyendo en la epístola a los Romanos. Llegó al capítulo 9, verso 20 y sus ojos se abrieron al leer: " ... .¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?" Morita San no pudo quitar los ojos del verso. Volvió a leer las palabras mientras Dios le hablaba al corazón. ¡Por fin había encontrado una explicación! Este Dios de la Biblia era diferente de los que adoraban sus familiares. "¿Puede ser que mi condición es parte de un plan?" se decía. "¿Soy yo una pieza en el gran plan de Dios? ¿Soy yo así por que Dios quiere usarme en esta condición?"

Las próximas semanas trajeron muchas más sorpresas a Morita San, pues llegó a conocer a Dios en forma personal por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Supo que este Dios le amaba profundamente y en verdad deseaba salvarle convirtiéndole en hija suya, utilizándola para que fuese un testimonio en este mundo. Pronto Morita San confió en Cristo como Salvador.

Dios quiere manifestar su poder en la vida de todo joven o señorita, sea inválido o goce de buena salud. Dios empieza esta obra cuando imparte vida nueva al que se reconoce pecador y cree en la obra hecha por Cristo Jesús en la cruz. Entonces, su poder se ve en los cambio de costumbres, pensamientos y actitudes.

Dios quiere manifestar su poder en tu vida y espera que te vuelvas a él con fe.


www.parabolas.net

Volver al Indice