La gallina pintada

La gallina pintada.Había un niño llamado Juanito, a quien su tío le regaló una gallinita pintada. Durante dos años Juanito se divirtió lo indecible con este animalito. ¡Qué alegría tan grande sintió Juanito, cuando su gallina puso el primer huevo!

Un día Juanito echó de menos a Pintada. A pesar de llamarla una y otra vez y buscarla por todas partes no le fue posible encontrarla.

Ya se iba camino a su casa, cuando de repente oyó un ruido que creyó haber sido causado por su gallina. Volvió a buscarla con mucho cuidado y entre unas yerbas bastantes altas vio unas plumas del color de su gallina. El niño se acercó cuanto pudo a dicho lugar, y al ver que allí estaba su gallina, exclamó: "¡Pintada!, ¡cuánto tiempo te he estado buscando por todas partes!"

El animalito había hecho un nido entre la yerba alta para no ser molestada, y había puesto diez huevos blanquitos como la nieve. Durante tres semanas más, Pintada tenía que permanecer allí echada sobre los huevos.

Al cabo de las tres semanas, Juanito volvió al mismo lugar para ver si los huevos estaban ya picados. Con mucho cuidado levantó a la gallina y no pudo menos que lanzar una exclamación de alegría al ver que el primer pollito ya había salido del cascarón, y la mayor parte de los otros huevos también estaban picados.

A la semana siguiente, un vecino de Juanito que no sabía que la gallina tenía su nido en aquellas yerbas, prendió fuego a las mismas. ¡Pobre gallinita! Con gran desesperación corría y llamaba a sus polluelos para salvarlos. Ella podía haber salido corriendo y haberse salvado, pero rehusó hacer esto. En vez de pensar en salvarse ella, lo que hizo fue recoger a sus polluelos y cubrirlos con sus alas. Inmediatamente el fuego pasó por encina de ella quemándola por completo y arrebatándole la vida. Después, alguien pasando por ese campo encontró un bulto quemado, y haciéndolo a un lado con el pie, con sorpresa vio a unos pollitos salir corriendo, sanos y salvos.

¡Qué amor tan grande mostró aquella madre por sus hijitos! Ella o sus pollitos podían salvarse, pero la una o los otros tenían que perecer.

De la misma manera que aquella madrecita sacrificó su vida por salvar a sus polluelos, nuestro Señor Jesucristo sacrificó la suya por salvarnos a nosotros. Arrepiéntete de tus pecados y pide de todo corazón al Señor Jesús que te los perdone. Si haces esto, el te perdonará, serás muy feliz en esta vida y cuando dejes este mundo gozarás de la presencia del Señor en el cielo. El Señor Jesús te amó de tal manera, que voluntariamente dio su vida para salvarte.

"De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él," Juan 3:16,17. "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros," Romanos 5:8. "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación," Romanos 10:9,10.


www.parabolas.net

Volver al Indice