El Progreso del Peregrino

Primera Parte
El peregrinaje de Cristiano




Capítulo IV

Fiel


El Peregrino-281.

Al rayar el alba, Cristiano vio más claramente los peligros que había pasado, porque la luz se los revelaba. El sol salía cuando llegaba a la segunda parte del valle.

Era, si fuera posible, aun más peligrosa, pues el camino estaba lleno de trampas. Más adelante había un viejo gigante sentado a la entrada de una cueva. Se comía las uñas porque ya no podía alcanzar a los peregrinos.


El Peregrino-282.

A su alrededor el suelo estaba regado de la sangre y los huesos de los que habían pasado por allí. Cristiano siguió, maravillado de que hubiese sido guardado de tanto peligro, y alabando a Dios por su liberación de los desastres y las redes en las cuales podría haber sido atrapado.


El Peregrino-291.

Siguiendo Cristiano su camino, llegó a un lugar un poco más elevado y vio ante él a Fiel, quien estaba haciendo su viaje. "¡Espera!" gritó Cristiano, "y seré tu compañero."


El Peregrino-292.

Fiel miró hacia atrás. "No," contestó. "Mi vida está en peligro pues el vengador de sangre viene tras mí."


El Peregrino-293.

Oyendo esto, Cristiano hizo un gran esfuerzo y pasó a Fiel. Pero, no poniendo cuidado a sus pasos, tropezó. Cayó y no pudo levantarse hasta que Fiel vino a ayudarlo. Siguieron juntos, hablando de todas las cosas que les había acontecido en su peregrinación.


El Peregrino-294.

"Oí que algunos de los vecinos hacían burla de ti y de tu 'desesperado viaje', pues así llamaban a ésta tu peregrinación," dijo Fiel.


El Peregrino-295.

"Sin embargo a tu vecino Flexible, quien volvió a su casa cubierto de lodo del pantano, le hacen burla y lo desprecian."


El Peregrino-301.

"Escapé del Pantano," continuó Fiel, "pero me encontré con una llamada Lascivia. ¡Qué lengua lisonjera tenía! Trató de persuadirme a que me desviara con ella."


El Peregrino-303.

Prosiguió: "Al pie del collado llamado Dificultad me encontré con un hombre muy anciano que se llamaba Adán Primero y vivía en el pueblo de Engaño. Su trabajo, decía, era mucho deleites, y que por sueldo me haría su heredero al fin."


El Peregrino-304.

"Cásate con mis hijas Concupiscencia de la Carne, Concupiscencia de los Ojos y Soberbia de la Vida."


El Peregrino-305.

"Pero mirándole la frente, vi allí escrito: 'Despójate del viejo hombre con sus hechos'.


El Peregrino-306.

Al darle mi espalda para irme, sentí que me agarró de la carne para darme un apretón muy doloroso."

"Pero seguí mi camino. Por la mitad de la subida miré atrás y vi que venía uno siguiéndome con más velocidad que el viento. Me alcanzó casi en el lugar donde está el cenador y en seguida me dio una palabra y un golpe.


El Peregrino-310.

Me tiró al suelo donde yacía como muerto. Cuando volví en mí, le pregunté por qué. Me dijo porque me había sentido inclinado a irme con Adán Primero, y me golpeó otra vez."


El Peregrino-311.

"Otra vez yacía como muerto. Cuando volví en mí de nuevo, le rogué misericordia. 'No se mostrará misericordia', dijo, y de nuevo me derribó."


El Peregrino-312.

"Pero Uno pasó por allí que le ordenó desistir," continuó Fiel. "Noté las heridas que tenía en sus manos y costado. Entonces me di cuenta de que era Nuestro Señor."


El Peregrino-321.

Cristiano le preguntó a Fiel si no había visto el Palacio Hermoso en la cima del collado. "Sí," contestó Fiel, "y los leones, pero dormían. Pasé por en frente del portero y descendí al valle."


El Peregrino-322.

"En el Valle de la Humillación me encontré con un tal Descontento. Me dijo que al irme por allí desobedecería a Orgullo, Amor Propio y a mis otros amigos y que me haría ver como un tonto.


El Peregrino-323.

Le dije que yo los había rechazado. También me encontré con Vergüenza. Él hacía objeción contra la religión misma. Una conciencia tierna, decía, no era propia del varón y hacía que uno fuera el objeto de la burla de todos."


El Peregrino-324.

"Entonces pensé: 'El pobre que ama a Cristo es más rico que el más rico del mundo que le aborrece'.


El Peregrino-325.

Difícilmente pude librarme de su compañía. De continuo me insinuaba cosas al oído. Pero por fin lo pude dejar atrás y canté de puro gozo."


El Peregrino-331.

A medida que continuaban, Fiel divisó a un hombre cuyo nombre era Locuacidad. Ya que iba en la misma dirección lo invitaron a que fuera con ellos. "Hablaré," les dijo, "de cosas en el cielo o en la tierra, o de lo que ustedes deseen."


El Peregrino-332.

Fiel, admirándose y acercándose a Cristiano, dijo en voz baja: "¡Seguramente éste va ser un peregrino sobresaliente!"


El Peregrino-333.

Cristiano sonrió: "¿Locuacidad del Callejón de la Charla? ¡Un miserable! Este hombre habla de cualquier cosa con cualquier tipo de compañía. Como habla ahora, así hablará en el bar. La religión no ocupa ningún lugar en su corazón. ¡Un santo viajando y un demonio en su casa!"


El Peregrino-334.

"¿Qué haremos para
deshacernos de él?"

"Pregúntele francamente," dijo Cristiano, "si es eso lo que practica en su corazón."


El Peregrino-335.

Entonces Fiel le dijo: "Yo he sentido que tu religión consiste sólo en palabras."

Locuacidad se ruborizó. "Ya que formas un juicio tan violento," le dijo, "¡adiós!" y se fue de prisa.


El Peregrino-341.
"¿Quién viene allí?" preguntó Fiel. Cristiano se dio vuelta.

"Es mi buen amigo Evangelista."

"Tengo gran gozo," dijo Evangelista, "porque ustedes han sido victoriosos. Pero aún no están fuera del alcance del Diablo. Vendrán a un pueblo en donde los enemigos harán todo lo posible por quitarles la vida. Uno de ustedes morirá allí. Pero sean fieles hasta la muerte y entreguen sus almas a Dios."


El Peregrino-351.Ahora, el camino a la Ciudad Celestial pasa por el pueblo Vanidad y su feria: la Feria de la Vanidad. Cuando entraron los peregrinos hubo un alboroto, pues su ropa y su lenguaje eran extraños. Uno, en tono de burla, les dijo: "¿Qué comprarán ustedes?"

Ellos, mirándole seriamente, dijeron: "Compramos la Verdad."


El Peregrino-352.
Con esto algunos les hacían burla, otros les insultaron, y hubo también quien iniciara a la gente a apalearlos. Hubo un gran tumulto.

Los peregrinos fueron prendidos y examinados por los amigos del hombre principal del pueblo. Les dijeron que iban a la Nueva Jerusalén.


El Peregrino-353.
Al oir esto sus examinadores los azotaron, y llenándolos de lodo, los encerraron en una jaula para servir de espectáculo a todos los concurrentes de la feria.

Luego estos pobres hombres, Cristiano y Fiel, volvieron a ser examinados. Los cargaron de cadenas y los hicieron pasar por toda la feria.


El Peregrino-354.

La humildad y la paciencia de los peregrinos hizo que varios vecinos de la feria fueran convertidos a su favor. Esto exasperó a los otros, y los encerraron de nuevo en la jaula hasta recibir nuevas órdenes y les metieron los pies en el cepo.


El Peregrino-361.

Fueron acusados de ser enemigos del comercio de la Feria de la Vanidad. El juez era el señor Odia lo Bueno.

Fiel, en su defensa, dijo que era hombre de paz y solamente se oponía a lo que iba en contra de su Señor. "¡Yo desafío a Beelzabub, a su rey, y a todos sus ángeles!"


El Peregrino-362.

Tres testigos hablaron en contra de Fiel. Envidia dijo: "Yo le he oído decir que el cristianismo y las costumbres de nuestra población de Vanidad son diametralmente opuestas, y que no pueden ser reconciliadas."


El Peregrino-363.

Superstición dijo: "Es un hombre muy pernicioso." Busca Favor añadió: "¡Ha vituperado a nuestro príncipe Beelzebub, y ha dicho que usted, mi Señor, es un villano impío."


El Peregrino-364.

El juez le gritó a Fiel. "¡Malvado, hereje, traidor!" le dijo.

Luego despidió al jurado para que llegaran a un veredicto.


El Peregrino-376.

Los señores Ceguedad, Injusticia, Malicia, Libertinaje, Caprichudo, Soberbio, Enemistad, Mentira, Crueldad, Odio a la Luz e Implacable volvieron con un veredicto de "culpable".


El Peregrino-375.

"¡Un miserable! ¡Un bribón!" dijeron. "La horca no es suficiente para él!"


El Peregrino-372.

Y así Fiel fue condenado a la muerte más cruel que se pudiera inventar. Primero lo azotaron; luego lo abofetearon; después de eso lo apedrearon.


El Peregrino-373.

Luego lo picotearon con sus espadas; finalmente lo redujeron a cenizas en una hoguera. Tal fue el fin de Fiel.


El Peregrino-374.

Ahora, detrás de la multitud había un carro esperando a Fiel, quien fue llevado por las nubes, camino derecho a la Puerta Celestial.



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