El Progreso del Peregrino

Segunda parte

La Peregrina también viaja al mundo venidero


Juan Bunyan
Tomado de Pilgrim's Progress,
la historia clásica de Juan Bunyan (1628 - 1688)
Versión popular sin fecha y sin casa editorial


"Una segunda reserva de cosas buenas, enriquecidas, y provechosas
tanto para jóvenes como para ancianos,
y tanto para tambaleantes como para los firmes.


Capítulo I

La decisión de viajar


Para poder contarles acerca de la esposa y los hijos del peregrino, volví a la ciudad de Destrucción y, acostándome en un bosque a como un kilómetro del lugar, dormí y volví a soñar. En mi sueño vi un anciano, el señor Sagacidad, que pasó caminando y yo me levanté y fui con él.

La Peregrina-0721."¿Qué ciudad es aquella?" le pregunté. "La Ciudad de la Destrucción," contestó, "un lugar muy poblado y de gente ociosa y mal dispuesta."


La Peregrina-0722."¿Ha oído alguna vez de lo que pasó con un hombre de ese pueblo?" pregunté. "Su nombre era Cristiano e hizo un peregrinaje."


La Peregrina-0723."Todo el país habla de él," contestó el señor Sagacidad. "Muchos de los que están resueltos a nunca correr los riesgos que él ha corrido quedan muy deseosos de lo que ha ganado."


La Peregrina-0731.
"¿Señor, sabe usted de su esposa y sus hijos? ¡Pobres! ¿Cómo están?"

Sagacidad me contó que ni lágrimas ni súplicas podían persuadir a Cristiana y sus cuatro hijos a acompañarle. Pero más adelante volvieron a considerar la decisión.


La Peregrina-0732.

Después que su marido había cruzado el río, Cristiana derramó muchas lágrimas, pues había perdido a su marido, y comenzó a preguntarse si habrá sido por la manera en que ella lo trataba.


La Peregrina-0733.Su conciencia le cargaba de culpa, pues se acordaba de cómo había endurecido su corazón en contra de sus súplicas. Sus palabras desesperadas —"¿Qué podré hacer para ser salvo?"— aún sonaban en sus oídos.

Acongojada les dijo a sus hijos: "Hijos, yo he pecado y su padre se ha ido. Él hubiera querido que lo acompañáramos, pero yo no quise ir. También, a ustedes les he negado vida."


La Peregrina-0734.

Los muchachos rompieron a llorar, y rogaban que siguiesen a su padre.


La Peregrina-0741.La noche siguiente, en un sueño, Cristiana vio un pergamino muy ancho que se abrió ante ella. Registraba todo lo que había hecho; las cosas, pensó, se veían muy mal.


La Peregrina-0743.

"¡Señor, ten misericordia de mí, una pecadora!" clamó al dormir.

Después de esto, pensó ver a dos hombres malvados parados al lado de su cama, diciendo: "Tenemos que encontrar una manera de llevarnos a esta mujer, o ella también se hará peregrina."


La Peregrina-0744a.

Se despertó temblando, pero volvió a dormirse y soñó que su esposo estaba en un lugar glorioso entre muchos inmortales ante Uno sentado en un trono.


La Peregrina-0744b.

Cristiano inclinó su cabeza a los pies del Príncipe, diciendo: "Agradezco de corazón a mi Señor y Rey por haberme traído a este lugar."



La Peregrina-0751.A la mañana siguiente, cuando ya había orado y hablado un rato con sus hijos, alguien llamó a la puerta. "¡Si viene en el nombre del Señor, entra!" dijo.


La Peregrina-0752.

Y un hombre abrió la puerta, saludándola: "La paz de Dios sea con esta casa." Entonces dijo: "Cristiana, ¿sabes por qué he venido?" Ella se ruborizó y tembló.


La Peregrina-0753.

"Mi nombre es Secreto. El Misericordioso me ha mandado para decirte que Él es un Dios perdonador. Ven a Él. Cristiano está con Él. Él y sus amigos se gozarán mucho cuando oigan tus pisadas a la puerta de tu Padre."


La Peregrina-0756.

Cristiana inclinó su cabeza.


La Peregrina-0761.

Luego la visita continuó: "Cristiana, aquí hay una carta para ti del Rey de tu esposo."


La Peregrina-0762.

Cristiana la tomó y la abrió. Estaba escrita en letras de oro. Decía que el rey quería que ella hiciese como había hecho Cristiano, pues así se llegaba a su ciudad, y que morase en su presencia con gozo para siempre.


La Peregrina-0763.

La buena mujer fue conmovida. Dijo: "Señor, ¿nos lleva a mí y a mis hijos consigo para que podamos ir a alabar a este Rey?"


La Peregrina-0764.

Entonces el mensajero dijo: "Cristiana, tú debes pasar muchas dificultades como lo ha hecho tu marido antes de que entres a la Ciudad Celestial. Vete a la puerta que queda al principio del camino."


La Peregrina-0769.

"Y guarda esta carta en tu pecho. Léela para ti y para tus hijos hasta que se la sepan de memoria. Debes entregarla en la otra puerta."


La Peregrina-0771.

Con esto Cristiana juntó a sus hijos, y dijo: "Mis hijos, ustedes saben que últimamente la muerte de su padre me ha dejado muy preocupada y he estado pensando mucho en lo que será de mí y de ustedes. Ahora sé que él está bien.


La Peregrina-0772.

Pero, el que hayamos rehusado acompañarle en su peregrinaje es una carga en mi conciencia. Vengan, mis hijos, empaquemos y vayamos a la puerta que da a la Ciudad Celestial, para que podamos ver a su padre y estar con él." Al oir esto los niños rompieron a llorar de puro gozo.

La visita se despidió, y empezaron a prepararse para el viaje.


La Peregrina-0773.

Estaban por salir cuando dos mujeres, las vecinas de Cristiana, llamaron a la puerta.

"¡Adelante!" dijo.


La Peregrina-0774.

Entraron y se asombraron al ver que la buena mujer se estaba preparando para irse de su casa. "Vecina," le dijeron, "¿qué es esto?"


La Peregrina-0781.
Cristiana contestó: "Me estoy preparando para seguir a mi marido," y rompió a llorar.

"¡Espero que no!" dijo la señora Temerosa. "¡Por el bien de sus hijos, no malgasten sus vidas de esta manera!"


La Peregrina-0782.

"No," respondió Cristiana, "todos mis hijos irán conmigo. Ninguno de ellos quiere quedarse."

"Me pregunto," dijo la señora Temerosa, "¿qué te habrá llevado a eso?"


La Peregrina-0783.

"¡El Príncipe del lugar me ha llamado!" Y Cristiana sacó su carta y la leyó.

"¡Ay, la locura que te ha sobrevenido a ti y a tu marido!" exclamó la señora Temerosa.




La Peregrina-0784.

"¿Has oído de lo que tu esposo sufrió con el primer paso que dio?


La Peregrina-0785.

¡¿Y de cómo Cristiano se encontró con leones, Apolión, la Sombra de la Muerte y otras cosas?!


La Peregrina-0786.

"¡Piensa en el peligro en la Feria de la Vanidad! ¿Qué puedes tú, una mujer, hacer? ¡Quédate en tu casa!"


La Peregrina-0791.

Pero Cristiana le dijo: "No me tientes. Sería una gran necia si no tuviera el coraje para tomar esta oportunidad. Te ruego: ¡vete, y no me molestes más!"


La Peregrina-0792.

Entonces Temerosa insultó a Cristiana y le dijo a su compañera: "Ven, vecina Merced, dejémosla. Que sufra a sus propias manos ya que desprecia nuestro consejo y nuestra compañía."


La Peregrina-0793.

Merced vaciló, pues anhelaba acompañar a Cristiana. Pensó: "Empezaré a andar con ella y la ayudaré. Si encuentro verdad y vida en lo que dice, continuaré."


La Peregrina-0794.
Y así le contestó a la señora Temerosa: "Vecina, pienso que voy a caminar un poquito con ella en esta mañana de sol, para ayudarla."


La Peregrina-0795.

"¡Ah, tú también!" exclamó Temerosa. "Pues, yo ya les he avisado: ¡ustedes estarán en mucho peligro!"


La Peregrina-0801.

Cuando llegó a su casa, la señora Temerosa llamó a sus vecinas, y les contó de su visita a Cristiana: "¡Tenía una carta del Rey del país donde está su esposo, invitándola a su ciudad!"


La Peregrina-0802.

Entonces dijo la señora No Saber Nada: "¡¿Qué?! ¿Te parece que irá?"

"Sí, irá, pase lo que pase."


La Peregrina-0803.

"¡Mujer ciega y necia!" añadió la señora Ojos de Murciélago. "¿No hará caso de las aflicciones de su marido?"


La Peregrina-0804.

Señora Desconsiderada continuó: "¡Que se vayan tales necias fantasiosas de nuestro pueblo! ¡Buen viaje, y no vuelvas! yo le diría."


La Peregrina-0805.
"¡Acaben con esta conversación!" dijo la señora Frívola. "Ayer estuve en lo de doña Libertina.

Yo, y la señora Ama la Carne y tres o cuatro otros, con la señora Lascivia y la señora Inmundicia, estuvimos allí. Tuvimos música, baile y deleite. ¡El señor Lascivia es muy guapo!"


La Peregrina-0811.

Mientras, Cristiana y sus hijos ya iban por su camino, y Merced iba con ellos. "Es una gentileza inesperada," le dijo Cristiana a Merced, "que tú me acompañes por un pedacito del camino."


La Peregrina-0812.

La joven Merced (pues era bastante joven) dijo: "Si tuviera esperanza, te acompañaría hasta el final."

"Ven conmigo hasta la puerta," contestó Cristiana. "Eso haré," dijo Merced.


La Peregrina-0813.

Pero pronto rompió a llorar. "Mis pobres parientes han quedado en nuestro pueblo pecaminoso, y no tienen a nadie que les diga lo que ha de ocurrir."

"Tus lágrimas
serán reconocidas,"
consoló Cristiana.


La Peregrina-0814.

Con esto Merced cantó—

Sea el Bendito mi guía,
si es su santa voluntad,
hacia la puerta del cielo,
monte de su Santidad.
Recoja a todos los míos
que detrás de mí dejé.




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